Como te ven, te tratan; y si te ven mal, te maltratan:
Mirtha Legrand tiene razón y siempre me lo he repetido, pero debido a mi enfermedad me cuesta mucho aplicarlo. Es una verdad que duele, porque a veces el cuerpo no me permite verme como el sistema exige para recibir respeto. Es la regla de oro de una sociedad que prefiere la cáscara antes que el fruto.
Desde la Ciencia Política y la sociología, podemos desglosar esta frase analizando cómo los diferentes tipos de Capital (conceptos de Pierre Bourdieu) definen nuestro lugar en el mundo:
1. El Capital Económico (Lo que tenés)
Cuando sos honesta y decís que no tenés un mango, el sistema te resta puntos. En una cultura que te dice que valés lo que tenés, admitir una carencia financiera es, para los mediocres, una invitación a ningunearte.
2. El Capital Simbólico (Tu estado de ahora)
Aquí es donde la frase de la Chiqui se vuelve carne. El capital simbólico es la imagen que los demás perciben. Seamos reales: ese capital se mide en el estado de ahora. Si te ven más gorda, más vieja, o demacrada por la rigidez de una enfermedad que no te da tregua, la gente asume que estás mal. Y como dice el dicho: si te ven mal, te maltratan. Te quitan autoridad y se olvidan de quién sos realmente.
3. El Capital Cultural (Lo que sabés)
Este es mi refugio. Es lo que me permite estar en una cama, con el cuerpo rígido, pero con la mente analizando discursos y creando POP Ideas. Pero el capital cultural es invisible para los superficiales.
Incluso personas que no han estudiado nada se sienten con el derecho de cuestionarte: “¿Para qué estudiaste tanto si no tenés un mango?” o “Mirá vos, sos profesora de esto, ¿por qué no hacés plata como fulano?”. Esa es la falta de empatía total. Buscan anular tus años de esfuerzo comparándote con un modelo de éxito que solo entiende de números.
La excepción: El verdadero amigo
Pero esta lógica cruel tiene una falla: la amistad verdadera. Un amigo real no te mide por tus capitales de hoy. No le importa si estás más gorda, si no tenés dinero o si la rigidez te dejó en cama; te ve a vos, te cuida y te sostiene para que te vuelvas a ver bien.
El Escudo:
Sé que no falta el que dirá que esto es “victimizarse”. Pero analizar la realidad no es ser víctima; es ser consciente. Poner nombre al maltrato, a la gordofobia o a la discriminación por salud es un acto de poder. No cuento esto para dar lástima, lo cuento para que entendamos cómo nos relacionamos y para que nadie más se sienta sola cuando el sistema la quiera ningunear.
Estar rígida no es estar vencida. Mi valor no se pesa en una balanza ni se mide en una cuenta bancaria.
Quiero preguntarte:
- ¿Alguna vez te tiraron esa frase de “¿Para qué estudiaste si no tenés plata?”?
- ¿Sentiste que personas con cero formación te juzgaron por tu situación económica o física actual?
- ¿Quiénes son esos amigos que te respetan incluso cuando el capital simbólico cae?
Te leo en los comentarios. 👇